domingo, 16 de diciembre de 2018

Peiró




Seamos hoy revolucionarios conscientes, hagamos la acción eficaz y coordinémosla de modo que sea un ejemplo de entusiasmo, de inteligencia y de capacitación.

Ramón J. Sénder


Siempre me han llamado la atención esos políticos republicanos españoles que huyeron a Francia en 1939, sólo para ser capturados allí por los nazis no mucho tiempo después, devueltos a España, y finalmente encarcelados o ejecutados. Su historia me parece terrible, por la múltiple crueldad que supone tener que dejar tu casa, tu país, para tratar de ponerte a salvo y, una vez que crees que ya lo estás, ser devuelto a las garras de los que te persiguen para matarte.

Fueron unos cuantos los que corrieron esa suerte, aunque de todos, el caso más conocido, y con diferencia, es el de Lluís Companys, presidente de la Generalitat catalana durante la Guerra Civil. El nombre de Companys ha sido profusamente utilizado por el nacionalismo catalán, en ocasiones de forma harto demagógica (desde ciertos sectores políticos catalanes se ha exigido reiteradamente que el Estado español pidiese perdón por su fusilamiento). Además, se ha pedido la revocación de su consejo de guerra, y se le han realizado durante mucho tiempo múltiples homenajes desde diferentes instituciones, no sólo catalanas. Nada que objetar por mi parte a esto último, al contrario más bien. Creo que toda víctima de la barbarie merece, aparte de justicia, un recuerdo, un homenaje. Por eso precisamente me parece injusto que otros que corrieron la misma suerte que Companys hayan caído en el olvido excepto para unos pocos, como los socialistas Julián Zugazagoitia y Francisco Cruz Salido, o el anarquista Joan Peiró.

El caso de Peiró es especialmente sangrante, dado que fue un hombre honesto y trabajador que dedicó su vida tanto a luchar por los más desfavorecidos, como a enfrentarse a la violencia. No hay un solo punto oscuro en su biografía.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Lobos



Hasta el Medievo, la península ibérica estuvo cubierta de bosques que cobijaban una enorme variedad de grandes mamíferos como ciervos, corzos, jabalíes, osos, linces o lobos. Esas masas forestales se conservaban aún en los primeros tiempos de la Reconquista, pues conformaban muchas veces la ancha tierra de nadie que separaba los reinos cristianos y musulmanes. Pero después, la corona castellana fue deforestando todo el territorio a la vez que lo cristianizaba. Se roturaron millones de hectáreas de bosque para transformarlo en cultivo, y Alfonso X el Sabio (que por lo visto no lo era tanto) creó la poderosa Mesta, una agrupación gremial de pastores y ganaderos que perduró hasta el siglo XIX y cuyos ingentes rebaños necesitaban ingentes pastos. En tiempos de los Reyes Católicos la deforestación ya comenzaba a ser masiva. Obviamente esto hizo que los grandes vertebrados empezaran a escasear, permaneciendo algunos de forma estable exclusivamente en los terrenos dedicados a la caza mayor o en las cadenas montañosas. El lobo fue una excepción, pues en vista de la progresiva desaparición de los herbívoros salvajes, se sustentaba gracias a los millones de cabezas de ganado que había por toda la geografía peninsular. Pero claro, ahí empezó el interminable conflicto entre ganaderos y lobos, en el que los últimos siempre han llevado las de perder. De hecho, el lobo ibérico estuvo a punto de extinguirse hace solo cuarenta años. Afortunadamente, a partir de entonces se convirtió en especie protegida y su población comenzó a recuperarse poco a poco. Pero bueno, viendo esta noticia está claro que el ser humano es un animal que no solo no aprende de sus errores, sino que parece que le gusta repetirlos:




sábado, 24 de noviembre de 2018

Freddie Mercury y la homofobia




Es sabido que cuando murió Freddie Mercury, hace casi treinta años, la diversidad sexual no estaba tan aceptada como ahora, ni mucho menos. Bueno, en realidad por entonces apenas comenzaba a ser aceptada. Recordemos que la OMS había dejado de considerar la homosexualidad como enfermedad solo un año antes, en 1990. Así, al dolor que sentí por la pérdida de Freddie, se unieron durante cierto tiempo muchos comentarios despectivos que tuve que aguantar por parte de personas cercanas y lejanas. Por ejemplo:
-¿Y ese que se ha muerto quién era?
-Freddie Mercury, el cantante de Queen.
-Ah, el marica.
O historias de lo más absurdas que algunos se creían a pies juntillas, como aquella tan extendida de que en la autopsia le habían sacado cinco litros de semen del estómago. Me acuerdo muy bien de que cuando se publicó el disco póstumo "Made in Heaven", en 1995, hubo alguno que me comentó que ese título no era nada apropiado (¿cómo iba a estar en el cielo un maricón sidoso?).
Hoy Queen continúa teniendo masas de seguidores, es considerada una de las mejores bandas de rock de la historia y la peli "Bohemian Rhapsody", que no oculta los gustos sexuales de Freddie, se ha convertido en un éxito mundial de taquilla. Aún hay mucha gente con prejuicios frente a las personas LGBT, pero quiero creer que el legado de Freddie Mercury (quien goza en nuestros días de más respeto y admiración aún que cuando murió) ha contribuido de forma decisiva a que el panorama haya cambiado bastante y para bien en las últimas décadas.
No obstante, todavía queda mucho por hacer.



La ley del embudo




Hace unos días, muchas buenas personas seguramente se sumieron en el estupor porque, según publicaron los medios, el PP y Ciudadanos se negaron a condenar el franquismo a menos que se ilegalizara antes a los comunistas. Inicialmente también mostré mi indignación porque del PP ya uno se espera cualquier cosa y es cierto que, viniendo de donde viene, hay veces que le cuesta esconder su ramalazo fascistoide. Pero después me informé un poco más del tema y cambié radicalmente de opinión.
En resumen, lo que ocurrió el 21 de noviembre en el Senado es que se aprobó una moción presentada por el PSOE gracias a que nadie votó en contra, pues PP y Ciudadanos se abstuvieron. En dicha moción se pedía la exhumación de Franco del Valle de los Caídos, cosa que me parece muy bien. Se pedía asimismo la condena al franquismo "y cualquier acto de exaltación del mismo", cosa que me parece de cine. Pero, ay, también se apoyaba "la resolución del Parlamento Europeo que insta a prohibir cualquier fundación o asociación que exalte y glorifique el nazismo y el fascismo". Lo que hizo el PP el otro día es decir que vale, que condena el franquismo y que apoya que se ilegalicen esas organizaciones, pero si también se ilegalizan las que exaltan el comunismo y "todas aquellas ideologías populistas que fomentan el enfrentamiento entre ciudadanos". O sea, que se puso en plan: ¿queréis ilegalizar cosas antidemocráticas?, pues tomad dos tazas.
Lo de pedir que se ilegalice a los populistas me parece muy demagógico porque ahí puede entrar incluso el mismo PP, pero que mencionen a los comunistas tiene su lógica. Que conste que no estoy para nada de acuerdo con el Parlamento Europeo, ni con la moción del PSOE, ni con la enmienda del PP, porque no soy partidario de ilegalizar nada ni a nadie a menos que se demuestre claramente que estamos ante una organización criminal, pero ya puestos a ilegalizar, no entiendo por qué nos tenemos que limitar a los fascistas y los nazis y no vamos a tocar a los comunistas, o más bien digamos a los marxistas-leninistas, que han sido responsables de tremendos crímenes de masas y que solo en el siglo pasado asesinaron a cien millones de personas, es decir, más que los fascistas y los nazis juntos. Alguien podrá decir que en España no hemos tenido una dictadura comunista, pero es que tampoco hemos tenido una nazi, aunque el régimen franquista fuera aliado de Hitler. Y añado que lo que sí hemos padecido los españoles hasta no hace mucho son organizaciones terroristas de ideología marxista-leninista, como el GRAPO o ETA. En todo caso, si estamos hablando de fascismo y nazismo en general, es obvio que nos estamos saliendo de nuestras fronteras. Y si hablamos de los crímenes contra la humanidad, por coherencia no podemos limitarnos solo a una parte.
A mí tanto asco me da que se manifiesten los falangistas por Madrid, como que lo hagan estos de la foto con banderas soviéticas y retratos de Lenin y Stalin. Y si me preguntan, no quiero que se ilegalice a ninguno, pero menos aún que se haga de forma selectiva y arbitraria. Así que yo no me habría abstenido con la moción del PSOE, sino que habría votado en contra.



domingo, 30 de septiembre de 2018

El cuento del "Guernica valenciano" y la manipulación de la historia





Como nada es más hermoso que conocer la verdad, nada es más vergonzoso que aprobar la mentira y tomarla por verdad.

Cicerón


El otro día nos despertamos con este impactante titular:


¿Qué se puede esperar del PP, ese partido franquista?, pensaremos inmediatamente muchos de nosotros. Sin embargo, si investigamos un poco el tema, podemos comprobar que el asunto tiene más enjundia.

Hace tres años, EL PAÍS nos informaba del rodaje de un documental sobre un misterioso bombardeo nazi de cuatro pueblos de Castellón, al que comparaba nada menos que con el de Guernica:

¿Por qué Hitler bombardeó cuatro pacíficos pueblos de Castellón?

La aviación nazi experimentó en 1938 su arma más mortífera en una zona alejada del frente
Tras la guerra, el franquismo ocultó la historia que un documental saca ahora a la luz

JOSEP GRAU

Valencia 26 DIC 2015 - 12:07         

El 26 de abril de 1937 Gernika sufrió un bombardeo que sirvió para que la aviación alemana experimentara su nuevo armamento aéreo. Murieron 126 personas y el hecho es recordado como un icono de la lucha por la libertad… Sin embargo pocos conocen que el mayo de 1938, hubo otro Gernika en El Maestrat de Castellón.

Un año antes de acabar la Guerra Civil española, la Legión Cóndor de la Alemania nazi bombardeó Benassal y otros pueblos del interior de Castellón causando 38 víctimas mortales y arrasando unas poblaciones pequeñas y tranquilas del Maestrat. Sus habitantes nunca entendieron por qué. Ahora, 75 años más tarde, saben que fueron víctimas de un experimento nazi.

El problema es que esa noticia estaba plagada de mentiras, pero el documental -Experimento Stuka, se llama- siguió adelante (parece ser que con una subvención de 28.595,20 euros de la Comunidad Valenciana y de otros 20.000 de la Diputación de Castellón), se estrenó este mes de mayo y ha dado pie a que el jueves pasado Compromís reclamara en el Senado que se otorgue una indemnización de 57 millones de euros a las víctimas del bombardeo y a sus descendientes. Pero el PP se negó esgrimiendo un trabajo de investigación de los historiadores Lucas Molina Franco y Rafael Permuy López. En La Sexta contaron la noticia destacando las palabras del senador popular Guillermo Altava responsabilizando a las autoridades republicanas del desastre por no evacuar a la población civil:


Aunque a mí me llaman también la atención las palabras del senador de Compromís, Jordi Navarrete, tachando el trabajo de Molina Franco y Permuy López de "panfleto" y tildando a estos autores de "gente relacionada con el anterior régimen", o sea de fachas, lo que para él invalida cualquier cosa que escriban. Diga lo que diga Navarrete, Molina Franco y Permuy son unos reputados historiadores que han publicado un montón de obras sobre la aviación en la Guerra Civil y digo yo que, cuando menos, habría que tener en cuenta su opinión en estos temas.

El caso es que reconozco que no he visto el documental, pero sí su web y el tráiler. Y ahí pone:

En plena Guerra Civil los habitantes de cuatro diminutos pueblos de Castellón ven aparecer tres aviones en el horizonte. Algunos niños salen a saludar, los adultos los miran con inocencia y curiosidad. Pero los aviones maniobran, caen en picado y bombardean casas e iglesias. Matan a 38 vecinos. Nunca supieron quién fue el responsable. Hasta ahora.

Casi 80 años después un vecino encuentra una carpeta en el archivo militar de Friburgo, Alemania, con 66 fotografías aéreas. Los alemanes se tomaron muchas molestias en documentar aquel bombardeo. Los habitantes de Benassal, Ares, Albocàsser y Vilar de Canes sabrán por fin que fueron víctimas de un experimento nazi.

Los pilotos pertenecían a la Legión Cóndor, enviada por Hitler para ayudar a Franco. Fijaron su base en la Sènia (Tarragona). Bombardeaban por la mañana y pasaban la tarde bebiendo cerveza en la playa de Peñíscola. Era mayo del 38 y acababan de recibir los tres primeros modelos del Junkers 87A, conocido como ‘Stuka’. Los prototipos entraron en España en secreto y debían calibrar si aguantarían una nueva bomba de 500 kilos, el doble de las lanzadas hasta entonces. El mortífero éxito del experimento sobre población civil fue determinante en la decisión alemana de construir en masa el Stuka para arrasar con él Europa en la todavía insospechada II Guerra Mundial.

Es falso que no se supiera hasta ahora quiénes fueron los responsables de aquellos bombardeos. El informe alemán sobre dichos ataques ya fue empleado en un conocido libro acerca de la Legión Cóndor de los autores Karl Ries y Hans Ring publicado en 1980, y también fue utilizado por Antony Beevor en su obra sobre la Guerra Civil Española publicada en 2005, en la que de hecho menciona los bombardeos.

Es falso que los Junkers Ju 87A Stuka entraran en España en mayo de 1938 y en secreto: lo hicieron en enero con conocimiento de las autoridades franquistas (y de las republicanas), empezaron a operar en febrero y bombardearon objetivos con bombas de 500 kilos antes y después de los ataques a esos cuatro pueblos.

Es falso, como se ha escrito en muchos medios, que aquellos cuatro pueblos (Benasal, Albocácer, Ares del Maestre y Villar de Canes) estuvieran alejados del frente, pues de hecho estaban en el frente en mayo de 1938, ya que fueron ocupados por los franquistas justo después de los ataques aéreos. Unos ataques que tenían objetivos militares, pues el Maestrazgo era en aquel momento el escenario de una ofensiva y de hecho había hasta cinco divisiones republicanas en la zona. 






Los Stukas no se diseñaron para arrasar ciudades, sino para atacar objetivos militares con cierta precisión, pues eran bombarderos en picado. Lo que no quiere decir que en sus ataques no pudiera haber víctimas civiles, por supuesto, pero no era lo que se perseguía.

La tesis del documental, al parecer, es la de un profesor de Física de la Universidad de Valencia, Óscar Vives, aficionado a la historia y vecino de Benasal, que "descubrió" el informe sobre los bombardeos en Friburgo. A partir de ahí, elaboró su propia teoría que ha sido tomada como dogma de fe por los autores del documental y de paso por Compromís, aunque dicha hipótesis esté plagada de errores, por decirlo de algún modo.

Por favor, leed este artículo donde se explica todo la mar de bien:


Y aquí tenéis un artículo de Molina Franco y Permuy López -los fachas a los que desprecian en Compromís- contando la historia con todo lujo de detalles e incluso con mapas en los que comprobar lo alejadísimos del frente que estaban esos cuatro pueblos:


Al menos leed el apartado "conclusiones".

Mi conclusión es que estamos ante una flagrante manipulación de la historia con fines políticos (otra más), esta vez con dinero de por medio. Y es que la memoria histórica también puede ser un negocio. En la Guerra Civil Española hubo auténticos bombardeos de terror en retaguardia y no veo la necesidad de inventar otros. Y por supuesto suscribo estas palabras de Lucas y Permuy:

"La utilización falsaria de datos históricos, jugando con los sentimientos de las personas bien intencionadas y confundiendo al público con verdades a medias y planteamientos históricamente discutibles es, cuando menos, moralmente reprobable".




martes, 25 de septiembre de 2018

Espectacular




Dice Alejandra que uno de los motivos por los que le gusto es que no digo "espectacular". "Un paisaje espectacular", "la lubina era espectacular" y cosas por el estilo. Es verdad que no hablo así. Y quizá sea porque ya nada me impresiona después de haberla conocido.




sábado, 22 de septiembre de 2018

Franco y Stalin, almas gemeliers



Spitting Leaders, de Fernando Sánchez Castillo


Aunque a sus respectivos seguidores seguramente no les gustará reconocerlo, lo cierto es que las carreras políticas de Franco y Stalin tuvieron más en común de lo que a primera vista parece. Personalmente tampoco eran muy diferentes.

Ambos llegaron al poder de forma violenta, en unos acontecimientos que provocaron tanto en España como en Rusia sendas guerras civiles con unos niveles de violencia y represión inusitados. Tanto Franco como Stalin estuvieron en el bando vencedor, que en ningún caso tuvo piedad alguna con los vencidos. Franco y Stalin tampoco dudaron en eliminar a sus camaradas (militares en el primer caso, compañeros de partido en el segundo), e incluso a familiares, con el objeto de lograr el poder o mantenerse en él: Franco dio el visto bueno para que fusilaran a su primo; Stalin dio unas cuantas muestras de crueldad con su propia familia, empezando por su mujer, Nadezhda Alilúyeva, que se suicidó, y continuando por sus hijos.

Los dos acapararon un poder absoluto, fomentando el culto hacia su persona, y se mantuvieron en sus puestos de dictadores hasta que les llegó la muerte. Jamás se arrepintieron de sus múltiples crímenes.

Ambos crearon vastas redes de campos de concentración y explotaron laboralmente y de forma masiva a los presos políticos condenados a trabajos forzados en sus megalómanos proyectos para tratar de modernizar sus países y reactivar la economía. Así, los presos del Gulag, en la URSS, construyeron gigantescos canales, minas, fábricas, carreteras y ferrocarriles, mientras que en España los presos republicanos se emplearon en la creación de pantanos y canales de riego, vías férreas, fábricas y el famoso Valle de los Caídos, entre otras cosas.




Alberto Bárcena Pérez, autor del libro "Los presos del Valle de los Caídos", en un intento de exonerar a Franco, dice que los presos que construyeron aquel enorme conjunto monumental nacionalcatólico comían "bastante mejor que la media de lo que se comía en España en los años cuarenta". Curiosamente, Timothy Snyder, en su libro "Tierras de sangre. Europa entre Hitler y Stalin", afirma que en tiempos del Holodomor la alimentación de los presos del Gulag era mejor que la de la población ucraniana. Evidentemente la intención de Snyder no es disculpar a Stalin. Lo cierto es que tanto Franco como Stalin se dedicaron a matar a su pueblo de hambre, el primero con la autarquía y el segundo con las colectivizaciones. Los presos recibían más comida porque eran necesarios para trabajar, pero a la población le podían dar mucho por saco. Obviamente esto no parece que diga mucho en favor de Stalin ni de Franco, pero sí es otra similitud más entre ellos.

No es raro que Franco y Stalin coincidiera en el tiempo, en la época de los dictadores, el fanatismo político y los campos de concentración. Lo llamativo es que haya aún quienes aboguen por uno u otro, cuando cada vez está más claro que defender a un dictador es defenderlos a todos.