viernes, 21 de julio de 2023

Sumar... mutaciones

 


Están al caer las elecciones del 23 de julio y la "gran esperanza blanca" para solucionar por fin todos los problemas del país según unos cuantos es la coalición Sumar de Yolanda Díaz, aunque en realidad no tenga nada de novedosa. Y no es solo porque Yolanda lleve de hecho varios años en el Gobierno, sino porque el supuesto mensaje tan renovador y seductor de su coalición no es sino una muestra más de la hipocresía a la que nos debería tener muy acostumbrados el Partido Comunista de España.


Y es que todos sabemos que en realidad hablamos del PCE, su fariseísmo y sus múltiples mutaciones para tratar de captar a los votantes incautos. Tras la muerte de Franco, el PCE, con Carrillo al frente y enarbolando la bandera del eurocomunismo para tratar de desligarse de su pasado estalinista, acudió a las primeras elecciones democráticas presumiendo de haber liderado la lucha contra la dictadura (una lucha que no dio demasiados frutos, ya que el dictador murió de viejo y en la cama), cosa que suponía le daba suficiente caché y popularidad como para salir vencedor. Sin embargo no alcanzó ni el 10% de los votos.

En los siguientes comicios, los de 1979, apenas si sobrepasó ese fatídico porcentaje en torno al cual oscilarían sus resultados electorales en los años posteriores.

En 1982, año de la victoria del PSOE de Felipe González, el PCE se pegaría el gran batacazo sacando poco más del 4% de los votos. Entonces Carrillo fue purgado, se olvidó el eurocomunismo y llegó la siguiente metamorfosis del PCE que se llamó Izquierda Unida y que en las elecciones de 1986, a pesar de todo, sacó un resultado bastante similar al anterior.

Como el cambio de nombre no parecía suficiente marketing, hubo también nuevo líder y a partir de 1989, con Anguita al frente, la coalición (o sea, el PCE), recuperó su porcentaje de votos cercano al 10% durante varias elecciones generales. Pero Anguita, ese gran orador, dejó su puesto diez años después por problemas de salud y fue sustituido por otros no tan buenos oradores, de manera que en los siguientes comicios IU se volvió a dar batacazo tras batacazo hasta que en 2008 no alcanzó ni el 4% de los votos. A la marca del PCE se la empezaba a conocer como "Izquierda Hundida", pero entonces llegó la crisis en su auxilio y subió algo en las elecciones de 2011, aunque no lo suficiente. A partir de ese momento la coalición empezó a disgregarse en diferentes grupos con etiquetas diversas (ecosocialismo, socialismo democrático, regionalismos o nacionalismos varios, feminismo...), siendo el más importante Podemos, surgido al calor del 15-M.

Gracias a la mutación Podemos (o Unidos Podemos) y a Pablo Iglesias, los comunistas españoles lograron en 2015 y 2016 superar el 20% de los votos y sacar 71 escaños en el Congreso. No consiguieron el ansiado "sorpasso" al PSOE, pero es el mejor resultado electoral que han obtenido en su historia.

Aquello fue flor de un día, como ya sabemos, y los resultados desde entonces han vuelto a acercarse tristemente al 10%. Así que ahora tocan de nuevo las purgas, el cambio de nombre y poner a una persona aparentemente brillante al frente renegando de otras, o sea, la enésima mutación. Pero es que todos hemos visto y oído los elogios dedicados no hace demasiado por Yolanda Díaz a Pablo Iglesias e Irene Montero. O a Chávez y Fidel Castro.




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