domingo, 25 de marzo de 2018

Eso de bombardear ciudades




El objetivo de la ofensiva combinada de bombardeo (...) debe declararse sin ambigüedades [como] la destrucción de las ciudades alemanas, la muerte de los trabajadores alemanes y la desarticulación de la vida social civilizada en toda Alemania. (...) Debería subrayarse que la destrucción de edificios, instalaciones públicas, medios de transporte y vidas humanas, la creación de un problema de refugiados de unas proporciones hasta ahora desconocidas y el derrumbe de la moral tanto en la patria como en los frentes de guerra por medio de unos bombardeos todavía más amplios y violentos, constituyen objetivos asumidos y deliberados de nuestra política de bombardeos. En ningún caso son efectos colaterales de los intentos de destruir fábricas.

Carta de Arthur Harris, mariscal del aire y jefe del Mando de Bombardeo de la RAF, a Charles Portal, jefe del Estado Mayor de la RAF, 25 de octubre de 1943


He leído una interesante entrevista al historiador británico Richard Overy a cuento de su último libro, The Bombers and the Bombed: Allied Air War Over Europe, 1940-1945.

Aunque Overy en ella se refiere sobre todo a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, cuenta también cómo ese tipo de ataques sobre civiles se han prolongado hasta nuestros días, muchas veces con el objeto de obtener beneficios políticos.

Por hacer un pequeño resumen, aunque los bombardeos de ciudades comenzaron ya en la Primera Guerra Mundial, este tipo de estrategia se desarrolló sobre todo en el periodo de entreguerras. Se pensaba que se podría derrotar al enemigo minando la moral de su población a base de machacarla y aterrorizarla con bombardeos masivos, siendo los británicos los mayores entusiastas de este tipo de teorías. De hecho, fueron  ellos también los primeros en ponerlas en práctica en la Segunda Guerra Mundial.

Curiosamente, la aviación militar surgió con la idea de que cooperara con las fuerzas de tierra y la marina, en un uso que más tarde se denominaría "táctico" para diferenciarlo del "estratégico". El bombardeo estratégico básicamente consiste en utilizar la fuerza aérea de forma independiente para atacar la retaguardia enemiga, y ahí entra el bombardeo de ciudades, como parte también de la guerra total, es decir, la que implica directamente a la población civil.

Como ya he dicho, fueron los británicos los primeros en poner en práctica el bombardeo masivo de ciudades en la Segunda Guerra Mundial, y también quienes lo hicieron en mayor magnitud. Aunque se podría pensar que los nazis serían grandes partidarios de la guerra total, lo cierto es que, a diferencia de la RAF, la Luftwaffe se había formado como una fuerza aérea táctica. Por eso, con la excepción de los bombardeos -precisamente- sobre el Reino Unido, los alemanes no llevaron a cabo ninguna campaña de bombardeo estratégico pues no las consideraban útiles (y las campañas de bombardeo contra los británicos se hicieron en respuesta a ataques de estos sobre suelo alemán). No es que no bombardearan ciudades, que lo hicieron, sino que dichos bombardeos se llevaban a cabo habitualmente como apoyo directo a las fuerzas de tierra germanas, es decir, justo antes de que estas ocuparan las poblaciones atacadas. No obstante, los nazis podrían haber sido juzgados por esos bombardeos en Núremeberg, pues al fin y al cabo dichas acciones eran contrarias a las leyes de la guerra. Pero claro, los alemanes a la vez podrían haberse defendido señalando que los Aliados habían hecho exactamente lo mismo, de manera que se prefirió soslayar el tema.

En la Segunda Guerra Mundial murieron cerca de dos millones de personas por los bombardeos estratégicos (Overy habla de un millón, pero se queda corto), que sirvieron básicamente para eso, para matar a muchos civiles. Los bombardeos no quebraron la voluntad de continuar luchando de ningún país, y en realidad jamás lo han hecho. En las ciudades bombardeadas la gente se organizaba para protegerse y reducir las bajas, y en Alemania, por ejemplo, los ataques aéreos no solo no frenaron el esfuerzo de guerra, sino que este fue aumentando a lo largo del conflicto. Los nazis solo fueron derrotados cuando los ejércitos de tierra aliados ocuparon su país.

El poder aéreo aliado lograba sus mayores éxitos cuando apoyaba a las fuerzas de tierra y a la marina, en operaciones anfibias y en el avance por tierra hacia Alemania. Es decir, en acciones tácticas.

Los estadounidenses, que al comienzo de la contienda se manifestaron en contra de los bombardeos a la población, recogieron el testigo de los británicos y terminaron haciendo lo mismo que ellos: participaron en la campaña de bombardeo estratégico sobre Alemania, arrasaron las ciudades niponas con bombas incendiarias e incluso lanzaron dos bombas atómicas en Japón de forma totalmente innecesaria, pues el bloqueo económico y la invasión soviética de Manchuria habrían conducido a la capitulación japonesa en cuestión de semanas. Después, al no poder lanzar más bombas nucleares debido el contexto de la Guerra Fría, continuaron empleando la estrategia del bombardeo de saturación en Corea, Vietnam, Laos (proporcionalmente la nación más bombardeada de la historia) y Camboya. Hay que señalar que en Vietnam, y sobre una población subdesarrollada, los EEUU lanzaron más bombas que en toda la Segunda Guerra Mundial con el objetivo de provocar el derrumbe de Vietnam del Norte y "democratizar" el país. Pero no lo consiguieron y todo Vietnam se volvió comunista.

Con excepciones como la Guerra de las Malvinas, en la que la fuerza aérea se empleó exclusivamente -y de forma exitosa- como apoyo del ejército de tierra y la marina, la misma estrategia errónea de los bombardeos masivos la hemos visto repetida durante las últimas décadas en otros lugares y con similares resultados: en los Balcanes, en Afganistán (tanto por parte de los soviéticos como de los estadounidenses), en Irak, en Libia, en Yemen y en Siria. En este último país, hoy mismo, las fuerzas gubernamentales y rusas sobre todo, pero también las estadounidenses y turcas, machacan a la población civil de forma constante. Los bombardeos sobre territorios controlados por los rebeldes sirios o por el Estado Islámico, lejos de haberlos derrotado, lo que consiguen es aumentar su sed de venganza. Y, como antaño, estos bombardeos también se tratan de justificar bajo la excusa de haberse realizado buscando objetivos militares, se habla de "daños colaterales", o directamente se intenta deshumanizar a las víctimas: hoy se tacha de salvajes a quienes sufren los ataques en los territorios controlados por los rebeldes sirios o por el Estado Islámico, como hace un siglo eran tachados de primitivos quienes se levantaban contra el Imperio Británico y eran bombardeados por ello, o como en la Segunda Guerra Mundial se calificaba de bárbaros a los alemanes y a los japoneses.

Afortunadamente cada vez está peor visto por la opinión pública esto de los bombardeos, gracias entre otras cosas a la labor de los historiadores, como el propio Overy. A pesar de que en esta entrada no he dejado a los hijos de la Gran Bretaña en muy buen lugar, también he de decir que hoy en día son precisamente los historiadores británicos quienes ofrecen las mejores obras sobre la Segunda Guerra Mundial, quizá porque no necesitan justificar ya ningún imperio.




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