martes, 10 de mayo de 2016

La responsabilidad (feeling Stalin)




Los bolcheviques no nos conformamos con quitarles todo a los ricos, porque eso no cambiaría nada. Lo que hay que hacer es fusilarlos. A los ricos primero y a los pobres después: fusilarlos a todos.

De la peli "La flaqueza del bolchevique", basada en la novela homónima


Llevar un pequeño negocio -como una pequeña clínica dental- es una aventura que conlleva asumir mucha responsabilidad: la propia y la ajena. Conlleva por tanto -entre otros sinsabores- sufrir a menudo la irresponsabilidad ajena, en relación directamente proporcional a la desconfianza, la paranoia y la misantropía propias. Cuantos más irresponsables se encuentra uno, más tirria le va cogiendo a la gente. Y entonces se empieza a sentir un creciente deseo, no de mandar a la puta mierda a los susodichos, sino de enviarlos a un campo de concentración de por vida. De fusilarlos. De despellejarlos vivos. Aflora de pronto todo un universo de instintos criminales que permanecía oculto en el subconsciente. Las ganas de hacer honor a la fama de inhumanos que tenemos los dentistas.

Uno trata de tranquilizarse pensando en las cosas bonitas de la vida: el amor, la amistad, la música, el cine, los libros, las florecillas en primavera, las setas venenosas... y da gracias de no encontrarse en el lugar de Stalin, porque lo superaría en maldad y sadismo.



3 comentarios:

  1. Lo mismo me pasa a mí en la biblioteca. Por fin alguien que me entiende! Brindemos por ello, camarada!

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