domingo, 28 de julio de 2013

Laika (Kudryavka)


Cuando uno es fanático a la vez de la historia y de los cómics es posible que acabe escribiendo un relato histórico basado en un cómic. Y eso es justamente lo que es esta entrada. 

Hoy vamos a hablar de la vida de un animalito que pasó a la Historia y se hizo mundialmente famoso.

Laika, la popular cosmoperra soviética, se volvió a poner de moda gracias a una novela gráfica que publicó Glénat en castellano hace cuatro años. Se trata de un cómic muy bien documentado que se ajusta fielmente a lo sucedido, limitándose su autor, Nick Abadzis, a rellenar los huecos de la historia con hechos bastante plausibles. Ganó el Premio Eisner a la mejor novela gráfica juvenil en 2008.

A mí me encantó :)



Laika, el primer ser vivo terráqueo en viajar por el espacio, fue capturada en las calles de Moscú en 1956. Era un perrita de pequeño tamaño (pesaba unos 6 kilos), y parece ser que entonces tenía dos o tres años de edad. Fue enviada al Instituto de Medicina de la Aviación para ser empleada en el programa espacial soviético. Al frente de aquel programa estaba el ingeniero Serguei Pavlovich Korolev (o Koroliov, en ucraniano, su lugar de origen). Korolev, conocido como el Ingeniero Jefe, era un tipo inteligente pero amargado, esto último debido a los seis años que había pasado en el Gulag, de donde salió con graves secuelas que le acompañarían durante el resto de su vida (murió en 1966).



Korolev


El entrenamiento de Laika corrió a cargo del doctor Oleg Georgovitch Gazenko. El nombre por el que se la conoció habitualmente fue Kudryavka, que significa “Rizadita”, debido a la forma de su cola. Sin embargo, se hizo mundialmente famosa bajo el nombre de su raza: Laika (“Ladradora”). Kudryavka era un animal muy dócil del que rápidamente se encariñó todo el equipo que trabajó con ella.

El 4 de octubre de 1957 la Unión Soviética puso en órbita el Sputnik 1, el primer satélite artificial de la Historia.



Embriagado por el éxito, el premier soviético, Nikita Jrushchov, decidió que se lanzaría un segundo satélite al cabo de un mes, coincidiendo con el cuadragésimo aniversario de la Revolución bolchevique, el 7 de noviembre. Y el nuevo satélite iría tripulado por un perro. Bueno, una perra.

Inicialmente se escogieron tres animales para el programa: Mushka, Albina y Kudryavka. Al cabo de unos días, la última fue seleccionada para la misión. Laika -o Kudryavka- tripularía el Sputnik 2.

El entrenamiento tenía como fin acostumbrar a los animales a los espacios cerrados, las vibraciones y las grandes aceleraciones. Fue duro para ellos: tenían taquicardias, aumento de la tensión arterial y alteraciones digestivas. Vomitaban con frecuencia y su salud se iba deteriorando.

El 29 de octubre Kudryavka fue trasladada al cosmódromo de Baikonur, también conocido como Tyuratam, en Kazajistán. El 31 la perrilla fue introducida en el interior del Sputnik 2. Llevaba un traje especialmente diseñado para ella. Antes de colocárselo le limpiaron el pelo con una solución de alcohol.
 




El 3 de noviembre de 1957 Kudryavka despegó. El animal estaba monitorizado para que sus signos vitales se pudiesen seguir desde tierra. Después del despegue, sus frecuencias cardiaca y respiratoria aumentaron mucho. A pesar del estrés que estaba sufriendo, Kudryavka llegó a comer algo del alimento gelatinoso que llevaba consigo. Ya en el espacio, una parte del Sputnik 2 se desprendió, como estaba previsto, pero la siguiente sección no lo hizo. El fallo seguramente pudo deberse al escaso tiempo del que se había dispuesto para construir la nave. El caso es que dicho fallo impidió que se pudiera controlar la temperatura del satélite, que aumentó a 40ºC.

Al cabo de entre cinco y siete horas tras el lanzamiento, dejaron de recibirse signos vitales del animal. La perrilla había muerto.

La muerte de Laika, con toda probabilidad, se debió a las altas temperaturas.

Hasta aquel momento, tanto los Estados Unidos como la Unión Soviética habían empleado animales en vuelos suborbitales, pero el de Kudryavka fue el primero en que el animal no tuvo ninguna posibilidad de sobrevivir. Es decir, que se sabía de antemano que el viaje iba a ser sólo de ida. Sin embargo, como por entonces ya existía en el mundo cierta conciencia contra el maltrato a los animales, las autoridades soviéticas mintieron afirmando que estaba previsto que Laika pudiera volver sana y salva a la Tierra pasados unos días, primero en su cápsula y luego en paracaídas. Como anécdota hay que decir que unos bromistas hicieran descender sobre Santiago de Chile a un perro en paracaídas para que la gente pensara que era Laika.

Durante mucho tiempo las autoridades rusas mantuvieron que la perra había sobrevivido durante días y que si no había podido regresar a la Tierra había sido debido a un fallo técnico. La verdad sólo pudo conocerse tras la caída del régimen soviético.

En 1998 Oleg Georgovitch Gazenko, encargado del entrenamiento de Kudryavka, dijo lo siguiente acerca de la muerte del animal:

El trabajo con animales es una fuente de sufrimiento para todos nosotros. Los tratamos como bebés que no pueden hablar. Cuanto más tiempo pasa, más siento lo sucedido. No debimos haberlo hecho. Ni siquiera aprendimos lo suficiente de la misión como para justificar la muerte del perro.


Gazenko con las cosmoperras Belka y Strelka
 

En 2002, el científico Dimitri C. Malashenkov reveló al mundo la verdad, esto es, que Laika había muerto al cabo de unas horas por el estrés y el sobrecalentamiento de la nave.

Ya en su día, el triunfo propagandístico soviético se vio empañado por la polémica acerca de la muerte de Laika, que se convirtió en un símbolo contra el maltrato animal.
Tras el lanzamiento del Sputnik 2 no hubo más misiones espaciales con perros sin que éstos tuvieran alguna oportunidad de sobrevivir. Después de Laika, la URSS envió a otros doce perros al espacio, de los cuales regresaron cinco a la Tierra.

Laika es un icono en la cultura popular, como cuenta la Wikipedia.


El 14 de abril de 1958, el Sputnik 2 entró en contacto con la atmósfera y explotó.



Monumento a Laika erigido en Moscú en 2008




Posdata:



2 comentarios:

  1. Mamones... Pobre Laika! Ya podían haber hecho el experimento con algún dirigente que otro que se ha cubierto de gloria mal otorgada.

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  2. Pasó a la historia la perrita, sobre todo su nombre, usado hasta la saciedad, yo tuve una perra, una pastor alemán, que se llamaba Laika, "Lai" para los amigos.

    La historia es la que es, dura y llena de sacrificios forzados.

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